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MGI Master en Gestión Integrada (Medio Ambiente, Calidad y Prevención)

Silencio, se rueda
Enviado por: admin el Jueves, 02 de Septiembre de 2004 - 05:43 PM CET
Ruido Acelerones, pitadas, chirriar de ruedas, silenciosos estropeados… el automóvil es una de las fuentes de ruido más importantes.

L.H.D.T.









Insomnio, irritabilidad y malestar son las consecuencias más frecuentes de los altos niveles de ruido a los que nos tenemos que someter, día a día, en las ciudades por culpa, por ejemplo, del tráfico. En Autopista Online, te contamos qué están haciendo la industria automovilística y las instituciones para paliar, en parte, esta contaminación acústica.

Los automóviles son una de las tres fuentes más importantes, junto a la industria y a las actividades recreativas (música, fiestas, etc.), de contaminación acústica en nuestras ciudades. Basta con hacer un pequeño recorrido sonoro por lo que nos podemos encontrar en hora punta en una urbe cualquiera: pitadas interminables a quien intenta aparcar o a quien “se ha dormido” unas décimas de segundo ante el semáforo en verde; numerosos automóviles parados y su ronroneo al ralentí; fieros acelerones ante la línea de detención de un semáforo de quienes desean llegar pronto a trabajar; chirriar de ruedas al salir disparado de una retención; algún silencioso estropeado que ya no cumple su función… Toda una jungla sonora.

Pues bien, la Asociación de Constructores de Automóviles Europeos (ACEA) acaba de proponer a la Unión Europea, a los países que la forman y a algunos gobiernos más un nuevo método de medición de la sonoridad, con el objetivo de reducir el ruido de los automóviles en el Viejo Continente.
La ACEA se ha reunido en Nardo (Italia) durante las últimas semanas del pasado mes con representantes de la Unión Europea y de diferentes países como Alemania, Francia, Italia, Dinamarca, Noruega, Polonia, España y Gran Bretaña, así como un observador de Estados Unidos. Allí han desarrollado el “Noise Event”, una serie de tests para demostrar que los ensayos vigentes que sirven para detectar ruidos en los vehículos se han quedado anticuados. Los fabricantes proponen realizar las pruebas al ralentí (los vehículos pasan mucho tiempo de su vida, sobre todo en las ciudades, de esta forma). También han previsto que los tests se realicen a diferentes velocidades y no sólo cuando el automóvil acelera o cuando alcanza la máxima velocidad, como se hace ahora. Con estas propuestas, sería posible que los vehículos fueran cada vez más silenciosos, ya que la toma de datos estaría más acorde con la situación actual y los resultados, por tanto, más ajustados a la realidad. Es decir, estos estudios servirían como base experimental para el desarrollo de nuevas soluciones.


La industria grita para mandar callar
La industria automovilística está convencida de la necesidad de una reducción del ruido que emiten los coches, pero también asegura que no sólo debe “mojarse” en el tema la ACEA. El objetivo es que otros sectores, como los responsables de las infraestructuras o los propios conductores, pongan su granito de arena en la búsqueda de soluciones.

Los constructores afirman que el estado del pavimento, por ejemplo, también influye en que el nivel de ruido sea más o menos alto. Habría que estudiar por tanto qué tipo de asfalto es más recomendable para reducir el ruido de los vehículos al pasar. También el comportamiento de los conductores debe tenerse en cuenta. Es importante que no se utilice el claxon cuando no sea necesario (de hecho, en la normativa de Tráfico se especifica que sólo se deben efectuar advertencias acústicas cuando haya que evitar algún accidente); que no se acelere mientras se espera en un semáforo, ni se haga chirriar las ruedas…

En esta misma línea, uno de los ingenieros de BMW, Johann Tonhauser, señala que la tendencia de la industria es “hacer un coche lo más silencioso posible”, pero no depende sólo de los constructores la consecución de este objetivo.


La Unión Europea ya había tomado cartas en este asunto. De hecho, la primera normativa que regula esta materia data del 6 de abril de 1970 y, como su propio título indica, se trata de una “aproximación de legislaciones sobre el nivel sonoro admisible y el dispositivo de escape de los vehículos a motor”. Esta normativa se ha modificado en años sucesivos hasta llegar al 4 de noviembre de 1996, fecha en la que se planteó la necesidad de redactar un Libro Verde de control de las emisiones sonoras que se está desarrollando desde ese momento.

En 1970, los límites de sonoridad en decibelios (dB) estaban en torno a los 80-84; la normativa vigente ahora los cifra en 74-80 decibelios. El dato no es concreto, porque depende tanto del tipo de vehículo (carrocería, peso) como del motor que equipe (cilindrada y, sobre todo, potencia). Según detalla la Unión Europea, las medidas específicas que se proponen en el Libro Verde para reducir las emisiones de ruido por culpa de los automóviles son éstas:

- reducción de los valores de emisión de ruido autorizados.
- revestimientos más silenciosos para las calzadas.
- revisión de los impuestos aplicados a los vehículos teniendo en cuenta el nivel sonoro.
- instauración de un control del ruido emitido por los vehículos durante la inspección técnica.
- desarrollo de instrumentos económicos, como incentivos para la compra de vehículos silenciosos.
- limitación del uso de vehículos ruidosos (prohibir la circulación de vehículos pesados en las zonas urbanas durante la noche y el fin de semana).

¿Cómo van los niveles de ruido?
Hoy en día, casi todos los coches cumplen los niveles de ruido permitidos, sobre todo aquellos de nueva factura. Cuando en Autopista Online hacemos una prueba, uno de los factores en los que nos fijamos es en el nivel de calidad del sonido. Un automóvil puede emitir subjetivamente mucho sonido, pero la calidad del mismo no siempre es mala (ruido); puede contener unas determinadas frecuencias “amables” para el oído humano. De ahí que, en algunas ocasiones, se califique la sonoridad con índices de penalización positivos (más cerca del 0) o negativos (más alejados del 0). A más penalización, peor calidad del sonido, es decir, más molesto para el oído humano.

Uno de los vehículos que más nos ha sorprendido últimamente, en cuanto a calidad del sonido se refiere, ha sido, sin duda alguna, el Toyota Prius . Cuando este automóvil funciona con el motor eléctrico, no suena ¡nada!. Al ralentí, nuestro Centro Técnico, con sonómetro en mano, ha registrado 36 decibelios, mientras que un Seat Ibiza, por ejemplo, comprobaron que emitía 50 decibelios en la misma situación.

A la hora de comprar un coche, los usuarios tendremos que mirar, además de las motorizaciones acordes a nuestras necesidades y los elementos de seguridad que equipan nuestros coches, el sonido que emiten, sobre todo a la hora de viajar, ya que el ruido puede convertirse en algo muy molesto.

Fuente: Autopista online



 
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