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Defender a los cachorros

Artículos / Fauna
Fecha: 19 Abr 2005 - 08:54 PM
Una osa del parque de Carbaceno (Santander) mantiene una feroz lucha con los machos de su entorno para defender la vida de sus dos oseznos
Los machos pretenden dejar solo un osezno para mantener la estabilidad de la colonia y las posibilidades de liderazgo

LAS tres crías de oso que han visto la luz en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Santander) el pasado invierno sobreviven gracias al arrojo de su madre, que las defiende con toda su fiereza de los posibles ataques del resto de osos que habitan en la antigua explotación minera cántabra.
Los nuevos inquilinos del parque, que nacieron en enero, han sido presentados en público. Sus cuidadores destacaron que, aunque los oseznos han cumplido ya seis meses, su madre sigue defendiéndolos a muerte del resto de la manada. No es la osa más grande del grupo, resaltan, pero su decisión y agresividad hacen imposible que ningún macho se acerque a menos de 20 metros de sus crías.
El veterinario jefe de Cabárceno, Santiago Borragán, señaló que en libertad, sólo habría sobrevivido uno de los oseznos. Los otros habrían fallecido tras el ataque de los machos, una manera tan terrible como natural de mantener estable la población de la colonia y evitar así problemas de consanguinidad y de liderazgo. Borragán destacó el mérito de la osa madre en la supervivencia de los pequeños. «Tiene un carácter muy decidido y es muy valiente», dijo el veterinario.
En Cabárceno viven actualmente 57 osos pardos que ocupan un recinto de más de 35 hectáreas. Los oseznos nacen en los fríos días de enero, y lo hacen ciegos y sin pelo. Sólo salen de la madriguera a partir de marzo, cuando han mejorado las condiciones climáticas y su cuerpo, cubierto ya de un espeso vellón, les permite soportar las bajas temperaturas.
Dos años críticos
Los dos primeros años de vida son críticos para ellos, ya que con frecuencia son atacados por los machos, que en muchas ocasiones los matan sin que la madre pueda hacer nada por evitarlo. No es el caso de Cabárceno, un centro situado en las afueras de Santander y acostumbrado a asistir al alumbramiento de nuevos inquilinos.
El pasado mes de agosto, la rutina del centro se vio alterada por el nacimiento de una cría de elefante africano. Se trataba de una hembra de 100 kilos. El nacimiento de ese pequeño paquidermo fue el séptimo acontecido en Cabárceno de esta especie en peligro de extinción desde que, en 1995, viniera al mundo el primero. La recién nacida es hija de ‘Zambie’ y tiene dos hermanos bautizados como ‘Duna’ y ‘Nachete’.


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