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El NACIMIENTO DE 15 OSOS PARDOS EN EL AÑO 2000 CONSTATA LA RECUPERACIÓN DE UNA ESPECIE

Artículos / Fauna
Fecha: 19 Abr 2005 - 08:57 PM
Un total de quince osos pardos han nacido en las comunidades de la cornisa cantábrica a lo largo del año 2000, una cifra que supone un "récord" de natalidad y que constata la recuperación de esta especie en peligro de extinción y de la que sólo sobreviven alrededor de 85 ejemplares.

Un total de quince osos pardos han nacido en las comunidades de la cornisa cantábrica a lo largo del año 2000, una cifra que supone un "récord" de natalidad y que constata la recuperación de esta especie en peligro de extinción y de la que sólo sobreviven alrededor de 85 ejemplares. El coordinador de la estrategia nacional para la conservación del oso pardo cantábrico, Guillermo Palomero, anunció a Efe que la población osera occidental -desde Pajares (centro de Asturias y León) hasta los Ancares de Lugo- es la que se encuentra en un mejor momento, con cerca de 60 plantígrados y 14 nacimientos este año. Por el contrario, el grupo de 25 osos que habitan en la zona oriental -entre Riaño (León) y las zonas colindantes de Palencia, Cantabria y Asturias- ha arrojado un solo osezno este último año del milenio, un número muy insuficiente para conseguir ni siquiera el relevo generacional. Estos resultados del seguimiento coordinado por el Ministerio de Medio Ambiente con las comunidades del Principado, Castilla y León, Cantabria y Galicia, así como con la Fundación Oso de Asturias (FOA), Fundación Oso Pardo (FOP) y el Fondo para la Protección de Animales Salvajes (FAPAS), no son definitivos aún, ya que en los primeros meses de 2001 se podrían confirmar nuevas familias de las que todavía sólo existen algunos indicios. El rastreo de huellas y el avistamiento de los expertos ha permitido comprobar que las 14 crías de la emergente zona occidental han nacido de 8 osas reproductoras. Palomero, que también es presidente de la FOP, explicó que estos "esperanzadores" registros son similares a los observados en 1999, por lo que los biólogos son ahora más que nunca "optimistas" en cuanto a la recuperación de este grupo. Los mayores peligros de la población que habita en los 2.400 kilómetros cuadrados entre las provincias de León, Lugo y, sobre todo, Asturias se encuentran en los incendios que se suceden cada verano y en la colocación de lazos furtivos para jabalíes, de los que también son víctimas los osos. Además durante el pasado otoño la zona occidental ha sufrido escasez de la comida habitual en esta estación, la bellota y hayuco, y esta circunstancia ha obligado a los osos a realizar largos recorridos en busca de alimento, lo que podría repercutir negativamente en el periodo reproductor de 2001. En cuanto a los cerca de 25 osos que viven en unos 2.500 kilómetros cuadrados de la zona oriental, entre León, Palencia, Cantabria y Asturias, la situación resulta "mucho más preocupante", con un único nuevo nacimiento. Una de las causas que incide objetivamente en el bajo índice de reproducción es que hay una proporción de tres machos por cada hembra, y a esto hay que unir los problemas de consanguineidad que conlleva un círculo tan reducido de individuos, que según algunos estudios podría ocasionar que la descendencia sea cada vez más vulnerable. Las dos poblaciones cantábricas están separadas entre sí por unas decenas de kilómetros y, aunque eventualmente hay individuos en solitario que se desplazan de un lado a otro, ambas están aisladas desde el punto de vista genético, y por consiguiente no hay un intercambio que renueve y mejore la reproducción. El coordinador de la estrategia nacional para la conservación de la especie explicó que la orografía del territorio oriental es menos proclive a los incendios y a la caza del jabalí, y apuntó que el mayor riesgo contra la supervivencia de los osos se halla precisamente en el escaso número de individuos. La osa cantábrica suele dar una media de dos oseznos cada dos o tres años y los nacimientos suelen ser en enero, mientras que las crías comienzan a salir del refugio protegidas por su madre en abril o mayo, aunque no es hasta la primavera siguiente cuando se separan definitivamente para emprender una vida independiente. El oso pardo, cuyo nombre científico es "ursus arctos", es el mayor de los mamíferos salvajes españoles, con unos 200 kilogramos de peso y una longitud de entre 1,60 y 2 metros, y suele vivir una media de 25 años, aunque la madurez sexual la alcanza entre los tres y los cinco.


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