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Es hora de limpiar el aire

Artículos / Contaminación Atmosférica
Fecha: 01 Jul 2005 - 11:34 AM
El próximo verano, la Comisión Europea pondrá en marcha una nueva estrategia global para mejorar la calidad del aire en Europa. Esta iniciativa ha surgido a raíz de las sorprendentes conclusiones que se desprenden de las últimas investigaciones, en las que se indica que la contaminación atmosférica en la UE es mucho peor de lo que se pensaba previamente, lo que reduce nuestras expectativas de vida en nueve meses e incrementa la aparición de enfermedades respiratorias, tales como la bronquitis y el asma.

De acuerdo con los últimos estudios realizados, cada año cerca de 400.000 europeos mueren de manera prematura debido a la contaminación atmosférica. Las enfermedades provocadas por los niveles actuales de partículas en suspensión en el aire son la causa de más de 100.000 ingresos hospitalarios por año.

Entender cuáles son las causas y los efectos resulta vital para elaborar una respuesta adecuada al problema. “Los datos sobre los efectos de la contaminación atmosférica en el organismo humano son muy preocupantes, y debemos reaccionar de manera apropiada”, explica el Comisario de Medio Ambiente de la UE, Stavros Dimas.

Los efectos en la salud conllevan un deterioro económico. El estudio elaborado por el grupo de investigación británico AEA Technology Environment, indica que, por término medio, los europeos enferman medio día al año debido a la contaminación atmosférica. La pérdida de productividad resultante tiene un coste de miles de millones de euros para la UE. La amenaza para la salud pública puede compararse con los accidentes de tráfico o el tabaquismo.

El panorama varía de un Estado miembro a otro. Un segundo estudio realizado por el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados, con sede en Austria, muestra que el mayor deterioro de la salud se produce en la zona del Benelux, el norte de Italia y en algunos lugares de los nuevos Estados miembros de la Europa del Este, especialmente Polonia y Hungría (véase el mapa). Esto es así a pesar de que en la década de los noventa algunos de los países antes pertenecientes al bloque oriental y en espera de ingreso en la UE hicieron grandes progresos en lo que respecta a la calidad del aire, cerrando fábricas obsoletas altamente contaminantes. A nadie le sorprende que los niveles de contaminación sean peores en las ciudades y zonas industrializadas, y que las causas sean, por ejemplo, los sistemas de calefacción y refrigeración de los edificios, las emisiones del transporte y las fábricas.
Mucho por hacer
La legislación de la UE ya ha influido en la mejora de la calidad del aire al reducir la presencia de plomo en los carburantes y limitar las emisiones de la industria y los vehículos. Hasta la fecha se ha establecido un número significativo de Directivas para controlar las emisiones de fuentes específicas, como las instalaciones de combustión, la maquinaria todo terreno y los disolventes y pinturas. Normalmente, los vehículos particulares y las instalaciones eléctricas resultan entre un 90% y un 95% menos contaminantes que hace 20 años. En abril de 2005 se aprobó una nueva Directiva que se ocupa de las emisiones de dióxido de azufre de los barcos. No obstante, los últimos estudios demuestran sin lugar a dudas que no hay lugar para la complacencia.

En estos momentos, uno de los riesgos más peligrosos para la salud son las partículas de polvo en suspensión, también conocidas como PM, unas partículas cuyo diámetro se mide en millonésimas de metro. Estas diminutas partículas, de menos de 10 millonésimas de metro, o incluso menores (PM10 o inferiores), se inhalan con facilidad, penetran en lo más profundo de los pulmones y provocan graves enfermedades cardíacas y respiratorias. Se estima que las partículas son responsables de decenas de miles de muertes prematuras en Alemania, Italia, Francia y el resto de Europa.

El ozono troposférico, o niebla fotoquímica, supone otra amenaza. Si bien es cierto que el ozono de la atmósfera superior constituye una importante protección frente a los dañinos rayos ultravioletas del sol, el que respiramos en superficie produce inflamación de las vías respiratorias y daña los pulmones, provocando así tos, ataques de asma e infecciones pulmonares bacterianas. Por ello, unos elevados niveles de ozono producen muerte prematura en aquellas personas que presentan sensibilidad a este gas.

La contaminación del aire también afecta al medio ambiente. A pesar de que los esfuerzos por reducir la acidificación en la UE han dado sus resultados en los últimos años, la lluvia ácida sigue representando una amenaza para 240.000 km2 de bosques europeos, y es posible que algunos lagos escandinavos no se recuperen jamás de los efectos de la acidificación alcanzada en el pasado. La acidificación ataca la materia orgánica y algunos metales, además de erosionar los edificios y destruir nuestro patrimonio cultural. Asimismo, cuando un elevado nivel de concentración de nitrógeno penetra en la tierra o en el mar provoca eutrofización. La eutrofización (exceso de nutrientes que es origen, entre otros efectos, del crecimiento excesivo de las algas) pone en peligro la biodiversidad de un 45% de los ecosistemas terrestres de la UE, lo cual se une al deterioro de los cultivos provocado por la niebla fotoquímica y el ozono.

Un enfoque estratégico
El programa “Aire Limpio para Europa” de la UE – conocido por su forma abreviada, CAFE – se inició en 2001 y constituye el centro de todos los esfuerzos para reducir la contaminación. El Sexto Programa de Acción en materia de Medio Ambiente, que se extiende hasta 2012, exigía la preparación de una “estrategia temática” que unificase las medidas existentes y esbozase un enfoque integrado a largo plazo para abordar el problema. Esta estrategia, que se publicará en breve, establecerá los objetivos medioambientales y de salud relacionados con la contaminación atmosférica y las medidas necesarias para alcanzarlos, e identificará las responsabilidades de los diferentes sectores.

La investigación más reciente se presentó al equipo de dirección de CAFE en abril de 2005. A pesar de describir un panorama preocupante, el estudio también predice mejoras en la calidad del aire de aquí a 2020, gracias a la rigurosa aplicación de las medidas existentes en la UE, incluidos los límites a las emisiones de vehículos e industria y el control de la contaminación atmosférica (véase la tabla). Serán los nuevos Estados miembros quienes se beneficien más especialmente de la entrada en vigor de leyes relativas a la calidad del aire.

Los gobiernos nacionales, locales y municipales son responsables de garantizar el cumplimiento de los valores límite de calidad del aire. La Comisión ha anunciado que iniciará acciones legales contra los Estados miembros que no consigan garantizar una calidad del aire adecuada a sus ciudadanos.

A finales de 2004, la Comisión puso en marcha una consulta pública en Internet para evaluar la opinión de la gente sobre la calidad del aire del lugar donde viven. Probablemente, éste haya sido el ejercicio de este tipo de mayor éxito que jamás se ha realizado en la UE, al recibir más de 10.000 respuestas. Prácticamente la mitad de ellas procedían de Portugal, gracias al extraordinario impacto que tuvo la campaña publicitaria desarrollada por las autoridades portuguesas.

Muchos de los participantes estaban preocupados por la calidad del aire y, especialmente, por sus efectos en el medio ambiente y la salud. Exigían acciones más ambiciosas para mejorarlo e identificaron las medidas de ámbito internacional y europeo como la manera más adecuada de resolver el problema. Opinaban que la industria y el transporte por carretera eran las áreas en las que con más urgencia se debían poner en marcha medidas, aunque también se mostraban preparados para hacer algo ellos mismos, a título individual.


Resultados a largo plazo
Entre las medidas que la Comisión está valorando se encuentra la manera de fomentar innovaciones en el sector del transporte limpio mediante la colaboración entre las diferentes Direcciones Generales implicadas. Los expertos creen que el establecimiento de límites nacionales para las emisiones de los distintos contaminantes es uno de los enfoques más eficaces a medio y largo plazo y exigen que la UE aplique para 2010 un amplio recorte (entre 25% y 30%) a diferentes contaminantes en comparación con las emisiones del año 2000. Estos recortes se añaden a las importantes reducciones conseguidas desde 1990. Las autoridades locales deben satisfacer las normas de calidad del aire de la UE para evitar los “puntos negros” de contaminación local. Algunas ya han introducido la práctica de prohibir el tráfico durante breves periodos de tiempo en ciudades muy congestionadas en las que la calidad del aire disminuye a niveles peligrosos, si bien la Comisión cree que se trata de una manera menos eficaz de abordar la contaminación, ya que no afronta el origen del problema ni cambia el comportamiento de la gente a largo plazo.

Otras propuestas se centran en incentivos fiscales. Como parte del programa CAFE, la Comisión también está examinando los valores límite adecuados para una nueva normativa europea en materia de emisiones de vehículos diésel (véase 'Luz verde a los automóviles limpios y menos contaminantes').

Para más información

Sitio Web sobre calidad del aire de la DG Medio Ambiente


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